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¿Quién quieres que crean que eres? Así trabajan famosos sus marcas personales

¿Te has preguntado alguna vez qué dicen de ti cuando sales de una pieza? Porque ahí, justamente ahí, está tu marca personal. Y ojo: no es lo que tú crees que proyectas. Es lo que los demás reciben. Makarena Valenzuela, coach de marca personal, lo resume de una manera imposible de olvidar: “¿Cómo quieres que tus amigos hablen de ti? No es lo que tú crees que hablan ni cómo sientes que hablan, sino cómo los otros te perciben”

Y esto no es solo para influencers con millones de seguidores. Tenemos marca personal en la pega, con nuestros amigos, en la familia, en pareja y hasta en el grupo de WhatsApp. Porque sí: también ahí nos estamos vendiendo… aunque no cobremos un peso

Y si hablamos de convertir una identidad en negocio, hay famosas que entendieron el ejercicio mejor que nadie. 

De “la mujer de CR7” a Georgina Rodríguez

Partamos con Georgina Rodríguez. Alguna vez fue presentada principalmente como la pareja de Cristiano Ronaldo. Hoy, en cambio, tiene nombre propio, negocios, campañas, moda, glamour y una identidad completamente instalada. Pasó de ser “la pareja de” a ser una marca en sí misma. Y eso no ocurre por arte de magia: hay estrategia, constancia y una imagen que se repite hasta que el público dice: “Ah, sí, ella es así”. 

¿Naya Fácil… o simplemente Naya?

Y acá tenemos un caso chileno fascinante: Naya Fácil. Durante años su sello fue clarísimo: cercana, deslenguada, espontánea, popular, sin demasiados filtros. La chica del pueblo que decía las cosas como eran. Pero parece que ahora hay una nueva Naya en construcción. Auto rosado que pasó a blanco, reducción mamaria, nueva casa en un sector exclusivo del sector oriente y un look bastante más clásico y recatado

La pregunta es: ¿se puede cambiar una marca personal sin que el público te diga “yaaa, Naya, si te conocemos”? Porque los “Facilines” no necesariamente compran todavía esta nueva versión. Y ahí está el desafío: no basta con cambiar el auto, la casa o el clóset. Hay que sostener el cambio en el tiempo. Si quiere que el público deje de ver a “Naya Fácil” y empiece a reconocer a “Naya”, tendrá que demostrarlo día tras día. Porque una marca puede cambiar, sí. Pero la credibilidad no viene con el cambio de look: se gana con consistencia.

Coté López: Cuando la marca se te da la vuelta

Y otro caso que da para conversar largo es el de Coté López. Durante años construyó una imagen de mujer de familia, buena madre, esposa, glamorosa y, posteriormente, incluso de “la mejor ex”, mostrando públicamente su relación cordial con Luis Jiménez. 

Hasta que llegó el llamado Caso Gala y, para parte del público, ¡plop! Se cayó el personaje que conocíamos. La percepción cambió y comenzaron a aparecer etiquetas completamente distintas a las que había construido durante años. ¿Puede recuperar esa imagen? Por supuesto. Pero acá no existen los filtros de Instagram: la única manera de reconstruir una marca personal es con acciones y tiempo

La marca personal no se compra

Y esa es la gracia de todo esto: nuestra marca personal no depende solamente de lo que tenemos, usamos o mostramos. Puedes tener el auto más lindo, la ropa más cara y la casa más espectacular… pero si tu actitud contradice todo eso, el público se queda con la actitud. Porque nuestra marca personal se construye todos los días: con lo que decimos, cómo tratamos a otros, cómo reaccionamos, qué mostramos y, sobre todo, con la coherencia entre lo que queremos proyectar y lo que realmente hacemos.

Así que la pregunta queda dando vueltas: Si mañana tus amigos hablaran de ti sin que tú estuvieras presente… ¿qué te gustaría que dijeran? Porque ahí empieza tu marca personal. Y ojo: no se trabaja una vez. Se trabaja todos los días.

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