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Lujo sin filtro: Las excentricidades más insólitas de los millonarios

Hoy en “Encantadas” nos metimos en el lado más curioso y extravagante de la fama junto al experto en espectáculos Luis González. Porque cuando el dinero sobra… Parece que la lógica a veces falta.

En el mundo de los ultra ricos, el lujo ya no es solo comodidad, es identidad. Y ahí es donde aparecen las excentricidades. Porque cuando todo está al alcance, lo exclusivo deja de ser suficiente… Y comienza la búsqueda de lo único, lo raro y lo casi absurdo. Un ejemplo claro es el Rey Carlos III, quien no confía en los baños públicos y viaja con su propia tapa de inodoro, papel higiénico de lino bordado y hasta una cama ortopédica. Pero eso no es todo: exige que su pijama y los cordones de sus zapatos estén perfectamente planchados. Sí, como si cada detalle fuera parte de una ceremonia real.

Y si hablamos de rituales, la Reina Camila tampoco se queda atrás. La pareja real viaja con su propio set de copas de cristal y cubiertos de plata, evitando cualquier utensilio ajeno. Además, ella nunca se separa de su amuleto en forma de trébol y disfruta de una selecta bodega de vinos de miles de libras, con degustación diaria incluida. Porque claro… Si puedes convertir cada día en una experiencia premium, ¿por qué no hacerlo?

Pero en el mundo del espectáculo, las excentricidades suben de nivel. Lady Gaga lo ha demostrado con creces: desde su icónico vestido de carne —que alcanzó un valor cercano a los 100 mil dólares— hasta la compra de detectores de fantasmas de unos 50 mil dólares. ¿La razón? Sentía que un espíritu la perseguía en sus giras. Incluso llegó a contratar expertos paranormales y consultar con médiums antes de sus shows. Todo para asegurarse de que el escenario estuviera… Energéticamente limpio.

Y en la vereda Kardashian, el lujo se transforma en espectáculo permanente. Kim Kardashian puede gastar cerca de un millón de dólares solo en regalos de Navidad. Desde fundas dentales con diamantes hasta tratamientos estéticos con sangre y oro —como el famoso “vampire facial”—, todo apunta a una obsesión por la perfección. Sus hijos, en tanto, viven en versión mini del lujo adulto: autos tipo Lamborghini para niños, carteras Hermès y fiestas de cumpleaños que parecen festivales.

Entonces, ¿por qué pasa esto? Según el experto, cuando el dinero deja de ser límite, el verdadero lujo está en diferenciarse. Y ahí es donde lo excéntrico se vuelve una forma de poder e identidad. Porque en este mundo, no basta con tenerlo todo: hay que tener lo que nadie más tiene. Y en Encantadas lo sabemos… Mientras más raro, más nos gusta mirar.

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