En Sabores nos pusimos curiosos y descubrimos que no todas las señales de tránsito hablan de “pare” o “ceda el paso”. En distintas partes del mundo existen letreros tan raros que parecen chiste, pero son completamente reales: desde anfibios cruzando hasta advertencias de ovnis rumbo al Área 51.
Porque sí: mientras uno acá se aprende las típicas, en otros países hay señaléticas que te dejan mirando dos veces. Por ejemplo, la de sables cruzados, que no es peligro ni pelea callejera: es una señal turística que indica que vas rumbo a un lugar histórico o militar, como un fuerte, un campo de batalla o un museo. Se ve en rutas de Chile, Perú o Bolivia, y suele ir en fondo café, como diciendo “ojo, aquí hay historia”.
También está la famosa señal de la ranita, usada sobre todo en Europa, donde advierten que en esa zona hay anfibios cruzando hacia humedales o estanques, especialmente en primavera u otoño. Y si creías que eso era raro… en Nevada, Estados Unidos, existe la señal de OVNIs, instalada en la llamada “Extraterrestrial Highway”, la carretera turística que conduce hacia el mítico entorno del Área 51. Como para manejar con un ojo en el camino y el otro mirando el cielo.
Y Alaska se lleva el premio al humor: allá hay señales derechamente diseñadas para mantenerte despierto en rutas largas y peligrosas, con advertencias absurdas tipo “alces agresivos”. También hay una señal de un mosquitos gigantes llevándose entre sus patas a un ser humano o un enredo de vías que dejan al conductor sin saber hacia dónde debe dirigirse. Claramente son señaléticas tan locas mensajes que parecen inventadas, pero ojo: aunque den risa, son parte de estrategias reales para evitar accidentes. La idea es dejar a quien maneja tan sorprendido por la señal que se ponga atención en el camino y evite así accidentes.

Incluso existen señales más tétricas como “cuidado con barranco”, otras demasiado sinceras que avisan que más adelante “no hay nada”, o algunas derechamente confundidas como en España, donde dos carteles no se ponen de acuerdo con la velocidad máxima.
Así que ya sabes: la próxima vez que viajes, mira bien los letreros… porque puede que no solo te guíen, también te hagan reír, te asusten o incluso te adviertan que podrías cruzarte con una rana… o con un extraterrestre.