Desde huevos hasta puertas giratorias o simples hojas de papel: las fobias también afectan a celebridades como Adele, Megan Fox o Alfred Hitchcock.
Las fobias no distinguen fama ni talento. Aunque muchos famosos se paran frente a miles de personas o trabajan bajo presión constante, varios han confesado tener miedos muy específicos que pueden parecer curiosos, pero que para quienes los viven son completamente reales.
Según datos internacionales, cerca del 12,5% de las personas experimentará una fobia específica en algún momento de su vida y alrededor del 8% de los adultos la padece cada año. Además, suelen aparecer temprano: muchas comienzan en la infancia, con una edad promedio cercana a los 7 años.
En Sabores revisamos algunos casos famosos que demuestran que nadie está libre de estos temores.
Uno de los más comentados es el del legendario director de cine Alfred Hitchcock, pionero del thriller psicológico, quien confesó tener una extraña aversión. En una entrevista dijo: “Tengo miedo a los huevos, peor que miedo: me repugnan. Esa cosa blanca redonda sin agujeros… ¿alguna vez has visto algo más repugnante que la yema rompiéndose y derramándose?”. Este miedo incluso tiene nombre: ovofobia.
Otra fobia curiosa es la de Megan Fox, quien ha contado que no soporta tocar papel seco. Para leer guiones suele mojarse los dedos o tener un vaso con agua al lado para pasar las páginas, ya que la textura le genera incomodidad intensa.
La reina de la televisión estadounidense Oprah Winfrey también tiene una fobia muy particular: el chicle. Su origen se remonta a la infancia, cuando veía a su abuela guardar chicles usados en muebles de la casa. De hecho, durante años prohibió que alguien masticara chicle en su estudio.
En el cine, el actor Matthew McConaughey ha contado que evita las puertas giratorias porque le generan ansiedad y sensación de desorientación.
Y en la música, Adele ha reconocido que, pese a su éxito mundial, sufre un intenso miedo escénico. En entrevista con Rolling Stone contó que antes de algunos conciertos ha tenido ataques de ansiedad e incluso vómitos por los nervios.
Según explicó el psicólogo Gonzalo Zambrano en Sabores, una fobia se diferencia de un miedo común porque es desproporcionada frente al peligro real y provoca reacciones físicas intensas como sudoración, taquicardia o sensación de pánico. Muchas veces las personas saben que el temor es exagerado, pero el cuerpo reacciona igual.
Además, evitar constantemente aquello que produce miedo puede reforzar la fobia con el tiempo, haciendo que se mantenga o incluso se intensifique.
La buena noticia es que existen tratamientos efectivos. Las terapias psicológicas, especialmente las de exposición gradual, permiten trabajar el miedo de forma progresiva hasta disminuir su impacto en la vida diaria.
Y aunque algunas suenen insólitas o incluso divertidas, los especialistas recuerdan que una fobia puede volverse un problema real cuando empieza a limitar la vida diaria. Por eso, si hasta celebridades que llenan estadios o dominan Hollywood han tenido que enfrentarlas, queda claro que pedir ayuda profesional no tiene nada de raro…es parte del tratamiento.