Un cálculo que se volvió viral encendió el debate sobre las pausas laborales y en Sabores las animadoras admitieron que, alguna vez, también lo hicieron.
¿Sabías que pasar 40 minutos diarios en el baño durante la jornada laboral puede equivaler, al año, a casi un mes completo de sueldo pagado? Así lo planteó un artículo que se viralizó recientemente y que puso sobre la mesa una pregunta incómoda pero muy real: ¿cuánto tiempo “perdemos” realmente en el trabajo?
El cálculo considera esos minutos acumulados día a día, ya sea por necesidades fisiológicas, pausas mentales o simplemente por escapar un rato del escritorio. Y aunque el dato sorprendió, lo cierto es que abrió una conversación mucho más amplia sobre las distintas formas, grandes y pequeñas, de sacar la vuelta.
A raíz de esto, en Sabores se armó una conversación donde aparecieron varias prácticas clásicas y muy reconocibles de estar en el trabajo, pero sin trabajar nada. Desde llegar al trabajo y empezar a tomar desayuno, salir a fumar o acompañar al fumador, ordenar el escritorio como si fuera prioridad máxima, salir a comprar “una cosita dulce”, hasta el clásico “jefe, tengo que ir a hacer una diligencia”, que en realidad no existía. Incluso salió a la luz una de las más osadas: dormir unos minutos en el escritorio.
Durante el panel, las animadoras Antonella Ríos, Camilísima y Eloísa Venegas reconocieron haber sacado la vuelta alguna vez en el trabajo, desdramatizando el tema y llevándolo al terreno de lo cotidiano. Antonella fue la que más reflexionó y comentó que, en su experiencia, sacar la vuelta no siempre era algo negativo. Según dijo, esos momentos servían para conversar, reírse y generar lazos con los compañeros de trabajo, algo que también impacta en el clima laboral.
Más allá de los números, muchas de estas pausas forman parte de la rutina diaria y de la convivencia laboral. ¿Son pérdida de tiempo o una forma de sobrevivir a la jornada? En Sabores, quedó claro que pocos se salvan… y que casi todos, alguna vez, lo han hecho.