De la alfombra roja al debate incómodo: cuando el cuerpo vuelve a ser tema… Pero con con un nuevo enfoque.
Todo partió como tantas veces: un look. La modeli internacional Heidi Klum apareció en la alfombra roja del Festival de Venecia con un vestido ceñido, tipo lencero, que marcaba completamente su figura. Y bastó eso para que en redes se activara el clásico juicio: comentarios sobre su abdomen, especulaciones de embarazo… Y la lupa puesta, otra vez, en el cuerpo de una mujer.
Pero esta vez, la respuesta no fue la esperada. Sin rodeos, Klum lo dijo claro: “No estoy embarazada, solo estoy un poco más gorda. Es la menopausia”. Y con esa frase, simple pero potente, cambió el eje de la conversación.
En Encantadas, Anto y Elo tomaron el tema y conversaron con la psicóloga Marisol Sagredo, quien fue directa: la respuesta de Klum es un ejemplo perfecto de lo que hoy se conoce como body neutrality. ¿Qué significa? Algo tan liberador como honesto: respetar el cuerpo, pero sin la obligación de amarlo todos los días.
Hace años el boom en tendencias de cuerpo y autoaceptación era el llamado body positive, cuya premisa era “ámate tal como eres”. Si bien esta filosofía parecía muy positiva, con el tiempo también instaló una nueva exigencia: con el cuerpo que tenemos debemos sentirnos bien y felices siempre. Y ahí muchas quedaron fuera. Porque no, no todos los días nos encanta nuestro cuerpo… Y eso también es normal.
La propuesta del body neutrality va por otro lado: dejar de obsesionarnos con lo que no nos gusta y empezar a enfocarnos en lo que sí funciona. “Si hay algo físico que no te acomoda —y que muchas veces es incluso genético—, la clave no es negarlo ni forzarte a amarlo, sino equilibrarlo desde otro lugar”. Puede ser tu personalidad, tu energía, tu estilo… O simplemente otra parte de tu cuerpo que sí te haga sentir poderosa, explicó Marisol.
En simple: no se trata de mentirse frente al espejo, sino de relacionarse con uno mismo de forma más real, más amable, y sobre todo, más sostenible en el tiempo.
Porque quizás el verdadero cambio no es amar el cuerpo a toda costa, sino dejar de pelear con él. Y en eso, Heidi Klum —sin buscarlo— terminó abriendo una conversación mucho más profunda que cualquier vestido en la alfombra roja.