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¿Amor o manipulación? Ojo con el love bombing y el gaslighting

Hoy en Sabores conversamos con la psicóloga Marisol Sagredo sobre dos conceptos que suenan a tendencia de redes… pero que en realidad son más comunes de lo que creemos. Porque sí, a veces ese “amor perfecto” puede ser el inicio de una relación tóxica.

Se viene febrero, el mes del romance, de las flores, los chocolates y las canciones que dicen “sin ti me muero”… y obvio que a todas nos gusta sentirnos queridas. Pero hoy Marisol nos puso la alerta sobre algo súper importante: hay veces que ese amor tan intenso, tan insistente y tan “de película” no es amor… es manipulación.

Primero hablamos del famoso love bombing, que básicamente ocurre cuando una persona te llena de halagos, atención y cariño exagerado al inicio de la relación para engancharte rápido. Te escribe todo el día, te llama mil veces, te manda regalos, te dice que eres “lo mejor que le pasó en la vida”… y tú te sientes la reina del universo. Pero Marisol nos explicó que el problema aparece cuando esa intensidad se vuelve asfixiante. “No es un amor bonito, es una invasión. Te van a buscar a la pega, quieren estar contigo todo el tiempo, te exigen disponibilidad absoluta… y tú empiezas a sentirte ahogada, sin espacio, sin vida propia”.

Y ojo con esto, porque la psicóloga fue clara: el amor real puede ser intenso, sí… pero cuando ya se vuelve demasiado, se empieza a desinflar. Y ahí viene la segunda parte del problema: muchas veces, después de bombardearte con amor, la persona cambia de un día para otro. Ya no te dice “te amo”, ya no te escribe, ya no se preocupa… desaparece esa versión perfecta que te enamoró.

¿Y qué pasa contigo? Lo típico: te empiezas a cuestionar. “¿Qué hice mal?”, “¿por qué ya no me pesca?”, “¿qué cambió?”. Ahí comienza la manipulación emocional, porque tú quedas tan acostumbrada a ese exceso de cariño, que terminas haciendo cosas que no harías normalmente solo para recuperar esa atención. Y eso, según Marisol, es el gran signo de alerta: cuando empiezas a transformarte para no perder el amor, ya no es amor sano… es una relación tóxica y dañina.

Después entramos en un tema aún más fuerte: el gaslighting. Esta es una manipulación psicológica donde la otra persona te hace dudar de tu memoria, tus emociones y tu percepción. Frases típicas como “estás loca”, “te lo imaginaste”, “eso nunca pasó” o “siempre exageras”. Y lo peligroso es que con el tiempo tú misma empiezas a creerlo.

El gaslighting puede afectar profundamente la identidad de una persona, porque terminas perdiendo el sentido de la realidad: ya no confías en lo que piensas, ni en lo que sientes, ni en lo que ves. Empiezas a creer que tú eres el problema. Y el manipulador se convierte en tu “verdad”.

Incluso puede ser con ejemplos súper cotidianos, como que te regale una polera más chica que tu talla, tú te la pruebas y él te dice con total calma: “¿Viste que estás más gorda?”. Y tú, en vez de indignarte, dudas. Te miras al espejo. Te cuestionas. Te empiezas a sentir insegura.

Y ojo, porque Marisol recalcó algo clave: estas críticas casi siempre ocurren en privado. En público el manipulador puede ser encantador, amoroso, perfecto… pero puertas adentro te hace pedazos de a poco.

Por eso, el consejo más importante es tomar conciencia de que algo no está bien. Porque muchas mujeres quedan atrapadas sin saber qué es real y qué es fantasía. Y ahí el apoyo de amigas o personas de confianza puede ser fundamental. Porque ellas sí ven la realidad desde afuera y pueden ayudarte a aterrizar lo que está pasando.

Así que ya lo sabes: No todo lo intenso es amor, y no todo lo romántico es sano. A veces el problema no es que te amen mucho… es que te aman para controlarte. Y en Sabores lo decimos clarito: el amor real te da paz, no ansiedad. Te da libertad, no miedo.

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