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El lujo ya no grita: las nuevas reglas de la elegancia

Hoy hablar de lujo ya no es hablar solamente de plata. Tampoco de logos gigantes ni de ropa llena de marcas. El lujo cambió… y ahora, más que gritar, susurra. De eso conversamos en Encantadas junto a Nikole Rosenberg, curadora y experta en lujo, además de hija de la reconocida diseñadora Sarika Rodrik.

Lo primero que dejó claro es que el lujo tiene una historia muchísimo más profunda de lo que imaginamos. La palabra viene del latín “luxus” y “luxuria”, conceptos ligados al exceso, la exuberancia, la sofisticación y la abundancia fuera de lo común. O sea, desde sus orígenes el lujo siempre estuvo conectado al deseo… pero también a cierta mirada ambigua sobre el exceso y el poder.

Pero hoy la mirada cambió. Para Nikole, el verdadero lujo actual no pasa por mostrar una marca enorme estampada en el pecho, sino por algo mucho más sutil: la calidad, la caída de una tela, el buen calce y el criterio al vestir.

Y ahí entraron varios tips que dejaron a más de alguno revisando el clóset. Por ejemplo: un sweater brillante, por muy caro que parezca, para ella automáticamente pierde sofisticación porque suele revelar materiales sintéticos como poliéster, alejándose de fibras nobles como la lana natural o el cashmere.

También habló del largo de los pantalones. Aunque arrastrarlos esté de moda, aseguró que eso no proyecta lujo. Lo elegante hoy es que el pantalón termine un poco más arriba del suelo, evitando hilachas o desgaste innecesario. Y si se trata de colores, el lujo silencioso apuesta por básicos eternos: negro, gris, café, azul marino.

Otro detalle importante: las mangas. Un blazer o chaqueta demasiado largo —tapando más allá de la muñeca— puede arruinar completamente un look elegante. “Las bastas importan”, explicó, insistiendo en que el lujo muchas veces está justamente en esos pequeños detalles que parecen invisibles.

Y ojo, porque también derribó un prejuicio bien actual: usar productos inspirados en grandes marcas no necesariamente es un pecado de estilo. Según Nikole, incluso una copia puede verse sofisticada… siempre que tenga buena calidad, buenos materiales y buena confección.

En otras palabras, hoy el lujo ya no se trata de demostrar cuánto tienes, sino de mostrar cuánto sabes elegir.

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