Detrás de la política también hay gustos personales que sorprenden: desde Pokémon hasta fanatismo por la comida rápida.
Aunque suelen verse en escenarios formales y tomando decisiones de alto impacto, varios líderes mundiales y presidentes también tienen hobbies y gustos que llaman la atención.
El expresidente de Chile, Gabriel Boric, por ejemplo, ha contado más de una vez que es fanático de Pokémon. Su favorito es Squirtle, el pequeño personaje de agua de la primera generación. Ese dato no pasó desapercibido entre sus seguidores: En actividades públicas algunas personas incluso le han regalado peluches y figuras del personaje.
En la vereda política opuesta, José Antonio Kast tiene una pasión mucho más futbolera. Desde joven es hincha de Club Deportivo Universidad Católica. Aunque no es de los que aparece seguido en el estadio, sí sigue los resultados y está atento a los partidos importantes del equipo.
En el plano internacional también hay gustos particulares. El presidente ruso Vladimir Putin es conocido por su debilidad por los perros. Uno de los más famosos fue Konni, una labradora negra que incluso lo acompañaba en reuniones oficiales. Para su cumpleaños número 65, el mandatario recibió además otro cachorro como regalo del presidente de Turkmenistán.
Otro caso curioso es el de Donald Trump, quien ha reconocido su fanatismo por la comida rápida. Entre sus cadenas favoritas están McDonald’s, KFC y Burger King. Según ha contado, le gustan porque sabe exactamente cómo fue preparada la comida.
Y si de música se trata, el expresidente Barack Obama se volvió famoso por publicar cada año sus playlists favoritas. En esas listas han aparecido artistas como Beyoncé, Bob Dylan y Bad Bunny, pero también nombres chilenos como Cris MJ y FloyyMenor.
Pequeñas curiosidades que suelen aparecer fuera del discurso oficial y que muestran otra faceta de algunos presidentes: gustos musicales, equipos de fútbol, mascotas o hasta un Pokémon favorito que termina apareciendo, incluso, en medio de una actividad pública