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De un rinoceronte de utilería a un chicle: Las subastas más bizarras de Hollywood

El rinoceronte falso que ha protagonizado mil memes de la película “Ace Ventura” vuelve a aparecer… pero no en el cine, sino en una subasta.

Si creciste en los años 90, probablemente recuerdas una de las escenas más absurdamente memorables del cine: Jim Carrey escondido dentro de un rinoceronte en “Ace Ventura 2” (1995), intentando escapar porque el calor lo estaba matando… y terminando por donde nacen los “rinoceronteritos”. Una escena tan ridícula como inolvidable.

Pues bien, ese mismo rinoceronte —pero de utilería, el que se usó para los planos exteriores de la película— reapareció décadas después y será subastado este 25 de marzo por la casa Propstore. El objeto mide más de tres metros de largo y fue construido con fibra de vidrio, patas de espuma rígida y una cola de látex. En su interior tiene asiento acolchado, un panel de control, un ventilador y una compuerta hidráulica que permitía que Jim Carrey entrara y saliera durante el rodaje. Incluso conserva la famosa cubierta trasera desmontable.

El precio inicial parte en unos 2.000 dólares y los expertos estiman que la puja final podría llegar entre 4.000 y 8.000 dólares. Un ejemplo más de cómo un objeto de utilería puede transformarse en una verdadera reliquia para los fanáticos.

A este tipo de objetos se les llama memorabilia: recuerdos asociados a celebridades, películas o momentos icónicos que los coleccionistas buscan para tener un pedacito de la historia del espectáculo. Y aunque el rinoceronte ya suena bastante extraño, Hollywood ha visto subastas aún más insólitas.

Las subastas más extrañas en Hollywood

Por ejemplo, la famosa tabla de madera en la que Rose flota al final de Titanic fue vendida por más de 700 mil dólares, convirtiéndose en uno de los objetos de utilería más comentados del cine. Anto dijo que a ella le parece una tontera comprar algo así: “¿Dónde se pone una puerta de Titanic en la casa? ¡Ni siquiera sirve como puerta!”

Otra reliquia curiosa fue una radiografía del pecho de Marilyn Monroe tomada en los años 50. El examen había sido guardado por el médico que la atendió y terminó vendiéndose en una subasta por cerca de 45 mil dólares.

Pero si de rarezas hablamos, hay fans que llevan la devoción aún más lejos. En 2004, un fan vendió en eBay un chicle que supuestamente había sido masticado por Britney Spears durante un concierto en Londres. La puja llegó a superar los 14 mil dólares.

Y hay más. En un evento benéfico incluso se subastó un frasco que supuestamente contenía el aliento de Brad Pitt capturado en una alfombra roja. El pequeño frasco se vendió por más de 500 dólares. Cuando escuchó esta historia, Cami se volvió loca: confesó que si tuviera la plata, quizás sí pagaría por el aliento de su amor platónico.

Entre utilería de películas, recuerdos médicos de estrellas y hasta chicles de celebridades, queda claro que en Hollywood casi cualquier objeto puede transformarse en un tesoro. Porque cuando se trata de fama, nostalgia y fanáticos, hasta lo más extraño puede terminar en una vitrina o en una subasta.

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