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Ad portas del 14 de febrero, ¿Cómo mantener la llama encendida?

Este sábado es el Día de los Enamorados y, aunque para muchos es la excusa perfecta para una cena romántica o un regalo, para las parejas que llevan años juntas también puede ser un recordatorio incómodo: El amor está, pero la rutina se instala. Y cuando eso pasa, la relación puede seguir funcionando por fuera, pero por dentro empezar a enfriarse.

Hoy en Sabores, Anto, Cami y Elo conversaron con Tomás Monsalve, psicólogo y sexólogo, quien fue claro desde el inicio: la mayoría de las parejas no se separa porque no se quiera, sino por desgaste emocional, desconexión y una vida íntima que se va apagando sin que nadie se atreva a hablarlo. Vivimos rápido, cansados, con muchas exigencias, y muchas parejas están muy conectadas hacia afuera, pero profundamente desconectadas hacia adentro.

Tomás explicó que una relación larga no se sostiene solo con amor. El amor es fundamental, pero no alcanza. Las parejas que logran mantenerse en el tiempo suelen sostener cuatro pilares: amor, sexo, amistad y confianza, y una proyección de futuro compartida. Cuando uno de esos pilares se debilita, la relación empieza a resentirse, aunque todavía exista cariño.

En ese contexto, Anto puso un punto clave sobre la mesa: lo sexual es importante, pero tiene que haber un sentimiento detrás. Y Tomás lo reforzó con una idea directa y sin rodeos: El erotismo en las relaciones largas no muere, se abandona. Muchas parejas esperan que el deseo funcione igual que al inicio, como si el enamoramiento fuera eterno, y cuando eso no ocurre lo interpretan como falta de amor. Pero el deseo en una pareja estable no es automático: se construye, se cuida y se provoca.

Elo, por su parte, planteó una duda que muchos se hacen en silencio: si realmente sirve incorporar juegos eróticos o dinámicas para recuperar la complicidad. Tomás respondió que sí, porque el erotismo necesita juego, liviandad y creatividad. No se trata de rendimiento ni de presión, sino de volver a conectar desde el disfrute y desde la confianza. Incluso la incorporación de juguetes sexuales puede ser una herramienta saludable, no para reemplazar a nadie, sino para sumar estímulo, curiosidad y conversación. Según el especialista, el problema no son los juguetes: el problema es no hablar nunca de deseo.

Otro punto clave fue la comunicación erótica. Tomás señaló que muchas parejas hablan de todo menos de sexo. No se dicen qué les gusta, qué cambió, qué les da curiosidad o qué ya no funciona. Y ese silencio enfría más que cualquier dificultad. Hablar de deseo no mata la magia; al contrario, la enciende.

Tomás cerró con una idea que deja pensando: una relación sana no es la que no tiene conflictos ni cambios, sino la que sabe conversar, adaptarse y reinventarse. Las parejas no se cuidan solas. Se cuidan con presencia, con diálogo, con erotismo consciente y con decisión. No se trata de volver al inicio, sino de construir una versión más madura, más honesta y más viva del vínculo.

Desplazamiento al inicio