El verano promete descanso, pero para muchos termina siendo una pesadilla financiera que se arrastra por meses. La abogada experta en deudas, Cherie Alderete, puso la alarma en Sabores y entregó claves para no seguir pagando el piquero en julio.
El verano es traicionero. Entre el “me lo merezco”, las cuotas chiquititas y el relajo general, la billetera queda más expuesta que la piel sin bloqueador solar. Estudios en Chile muestran que hasta un 45 % de las personas se endeuda para salir de vacaciones, principalmente usando tarjetas de crédito. ¿El resultado? Según la CMF, la deuda mediana bordea los $1,9 millones y cerca del 14 % del ingreso familiar se va directo a pagar cuentas que, muchas veces, nacieron en enero. En Sabores nos preocupamos y le hincamos el diente a este tema.
¿Por qué pasa esto? Para la abogada Cherie Alderete, experta en deudas, en verano bajamos la guardia. “Hay una desconexión total con la realidad financiera. Se gasta desde la emoción y no desde el presupuesto”, explica. Y ojo, porque el crédito fácil no ayuda. Las cuotas y el “pague después” hacen que el gasto duela menos hoy, pero pegue fuerte mañana. El error más común: sumar cuotas chicas que parecen inofensivas y terminan siendo un monstruo cuando llega el estado de cuenta.
¿Las señales de alerta? Usar la tarjeta para todo, cubrir gastos básicos con crédito y empezar a repactar apenas vuelve marzo. “Si ya estás lleno de cuotas, lo primero que no hay que hacer es seguir gastando para tapar hoyos”, advierte Alderete. Repactar o refinanciar puede servir, pero solo con orden y asesoría.
La receta para evitar el desastre es más simple de lo que crees: Presupuesto diario, planificar los gastos grandes y no gastar más de lo que se tiene. “No es no disfrutar, es disfrutar con responsabilidad”, dice la experta. Y si hoy estás de vacaciones sin mirar la cuenta, el consejo es corto y claro: el verano se acaba y las deudas no.