Sol, piscina y mar suenan a vacaciones, pero para el cabello pueden ser una pesadilla silenciosa. En Sabores, Mauro Contreras, el estilista de las estrellas, explicó por qué el verano deja la escoba en la melena y cómo evitar que termine pidiendo auxilio en marzo.
El verano no solo derrite helados, también debilita el pelo. Según explicó Mauro Contreras en el matinal Sabores, la radiación ultravioleta penetra directo en la fibra capilar y daña la cutícula, esa capa protectora que mantiene el cabello fuerte y brillante. ¿El resultado? Pelo frágil, opaco y con más quiebres de lo normal. Y ojo, que no es mito: estudios científicos muestran que tras el verano aumenta la caída, porque más cabellos entran en fase telógeno justo después de las vacaciones.
Aunque el pelo actúa como una barrera natural contra el sol, gracias a su propio “factor de protección UV”, eso depende del grosor, la densidad y el color. Las rubias y teñidas llevan la peor parte: el sol oxida el color, aparecen los tonos amarillos, naranjos y hasta el temido verde piscina, culpa del cloro y los metales del agua.
¿Errores comunes? No usar protector capilar, lavar mal después de la playa o abusar del calor. Mauro fue claro: tras sol, sal o cloro, lo primero es enjuagar bien, usar productos hidratantes y bajar el uso de plancha y secador.
El momento estrella llegó en vivo con una mascarilla casera salvadora: tres cucharadas de acondicionador, una clara de huevo, cuatro gotas de aceite de oliva y, al final, la yema. Se aplica en puntas, se deja actuar hasta que el huevo “avise” craquelándose y se enjuaga con abundante agua tibia a helada. Simple, barato y veraniego.
Así que ya sabes: el verano no perdona y el pelo tampoco. Un poco más de cuidado, menos calor innecesario y uno que otro dato casero pueden marcar la diferencia entre llegar a marzo con melena viva o con el cabello pidiendo hora urgente en la peluquería.