¡Complejo de mimo!


¿Mimos?, usted se preguntará qué tienen que ver en las relaciones de pareja, no se sorprenda tanto porque podría estar frente a un mimo cuándo tiene una discusión, sólo que no está caracterizado como tal, dicen muy poco pero gesticulan demasiado, lo que podría ser como bencina para el fuego y provocar el fin de la relación.

A qué nos referimos con el “complejo de mimo”, cuándo comunicamos nuestro malestar, hacia lo que dice o hace la pareja a través de un sinfín de gestos que son interpretados de una manera equivoca por el otro, reaccionando mal y de forma agresiva, empeorando aún más las cosas.

Haga memoria, lo más probable que recuerde el momento preciso en que su pareja se ha comportado de esta forma en una discusión, ¿cómo ha reaccionado?, lo más probable que no de la mejor manera, ya que esto no es agradable, menos cuándo sentimos que no le están otorgando la importancia que merece.

La comunicación “no verbal”, puede expresar mucho más que las palabras, de hecho a veces solemos decir algo y con las muecas manifestamos lo contrario. Entonces entramos en un juego complejo, en donde debemos tratar de adivinar lo que realmente está pensando. En una discusión, esto nos ofusca aún más, porqué necesitamos tener una comunicación con el otro, para lograr una solución, la idea no es buscar los “subtítulos” a lo que nos está diciendo, sino escuchar desde su propia boca la verdad.

Cuándo suspiran de agotamiento, los movimientos de cabeza, la posición de las manos, la postura, levantar las cejas, mirar hacia otro lado, y fruncir el ceño, son alguno de los gestos que hacen en pleno momento de discusión, ¿qué nos querrán decir?, bueno eso depende de lo que interprete cada uno, lo que para algunos puede ser tristeza para otro es enojo.

Es por eso, que el convertirse en un mimo puede ser fatal en una discusión, algunos podrán argumentar que es una técnica para calmar los ánimos y no provocar mayor conflicto.

Sin embargo, varios no se dan cuenta que actúan de esta forma ante una discusión, suelen hacerlo de forma inconsciente, y porque se han vuelto reacciones automáticas hacia el otro. Lo peor de todo, es que no creen que el “poner caras”, puede ser un arma letal que afecta directamente la relación y no es de exagerados ni mucho menos.

Le hacemos una invitación a observarse e identificar los gestos que hace cuándo mantiene una discusión o conversación con la pareja, asique póngale más ojo, que su complejo de mimo le puede estar jugando una mala pasada en su relación.

Y tú ¿consideras que tienes complejo de mimo?

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¡Complejo de mimo!

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