Mi amante me culpó de todo, ¿qué hago ahora?


Dicen que “soldado que arranca, sirve para otra guerra” o mejor dicho para que no te peguen una patada por donde ya sabes bien. Porque no puede haber algo más terrible que tu amante te haga responsable de toda la infidelidad, pues hasta donde hemos conversado con nuestros especialistas, una relación, sea “legítima” o no, necesita de dos personas para que exista.


Y si me dieran una moneda cada vez que escucho decir: “yo no fui, ella/ él me sedujo, yo soy inocente”, seríamos ricos, porque no falta el hombre o mujer que por querer salvarse de un término prefiere culpar al otro por toda la situación. ¿El no reconocer a tu amante es un signo de lo poco que significó para él/ella ese vínculo?

Aunque podamos inferir que la persona que no te reconoce es un “cara dura”, hay algunas circunstancias que pueden tomarse a su favor o entender el por qué lo hacen. Ejemplo: qué pasa si con esa persona con la que estás en una aventura tiene una familia; que su pareja tenga una enfermedad terminal; que su señora esté a punto de dar a luz, entre otras. Es un tema complejo bajo esas situaciones.


Lo que no significa que no te tengas que hacer responsable de tus actos, ya que nadie obliga a nadie a estar con otra persona y menos engañar a su actual pareja. Pero hay casos que por mezquindad y por no querer perder ni pan, ni pedazo terminas perdiendo ambos.

Ahora, ¿qué pasa o que puede ocurrir con esa persona que prácticamente lo dejan solo o sola con esta situación? Primero, se tiene que aguantar que sea increpado por la o él oficial; y segundo, que te reproches a ti mismo por esa relación (en el caso que hayas sabido que tu aventura estaba en pareja).


Por algo las relaciones son de dos y cuando hay un tercero, las cosas no terminan bien para él pues es el primero en volar, entonces ¿cómo tercero debería afrontar esta situación sin perder la cabeza?  

De una situación así solo se me viene a la cabeza la canción de Jesse & Joy “la mala suerte”, porque pucha hay que tenerla para que vayas por lana y termines trasquilada (o).

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Mi amante me culpó de todo, ¿qué hago ahora?

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